jueves, 8 de noviembre de 2007

Ciclones y anticiclones


Sabemos que el clima es un ciclo de tipos de tiempo que tienden a reiterarse con regularidad y que estos tipos de tiempo son inducidos por los centros de acción.
Estos centros de acción a cada una de las regiones en las que se generan las masas de aire que definen el tiempo atmosférico que pueden ser masas de aire cálidas o frías, secas o húmedas. Existen, en el conjunto del planeta, una serie de altas y bajas presiones donde se concentran la mayor parte de los centros de acción permanentes y otros tienen un carácter temporal.
Estas regiones son: las bajas presiones ecuatoriales o zona de convergencia intertropical, las altas presiones subtropicales que por su estabilidad tienen nombre: como los anticiclones de Hawai, Índico, del Pacífico Sur o del Atlántico Sur; las bajas presiones polares que definen el Frente Polar; y las altas presiones polares, que también tienen nombre, como los anticiclones ártico, antártico, canadiense o siberiano.
Los centros de acción no son estáticos sino que se desplazan de norte a sur en verano y en invierno, con el desplazamiento aparente del sol, en el llamado balanceo estacional. Además, existen, otros centros de acción secundarios que afectan a lugares concretos y en determinadas estaciones, y que provocan tipos de tiempo específicos que son los ciclones.

Debidos a estos centros de acción de generan dos efectos:
1.-Ciclones que son masas de aire que ascienden, esta masa de aire puede ascender porque está más caliente que el entorno, o porque se ve empujada hacia arriba.
Aquí nos damos cuenta que se generan dos tipos de ciclones uno térmico y otro dinámico:
a. Ciclón térmico; que es la masa de aire que asciende porque está más caliente que el entorno. Es típica de las regiones tropicales y comporta un tiempo nuboso, lluvioso y cálido. Cuando la diferencia con el entorno es muy grande, como suele suceder en los mares tropicales tras el calentamiento del verano, se producen huracanes, y tormentas tropicales, con vientos muy fuertes. Estas también son conocidas como las tormentas de verano, si bien estas tienen un carácter muy local.